Peligros para niños en casa o el hogar

Desde la llegada del nuevo inquilino al hogar familiar, aparecen peligros para niños en casa que ese necesaria una verificación de las condiciones de seguridad del hogar.

Cuando el niño ya tiene edad suficiente para desplazarse a voluntad y ser capaz de “tocarlo todo”, el hogar puede convertirse en un auténtico mundo de peligros. Cada año los accidentes domésticos provocan demasiados dramas.

Los padres no pueden dejar al niño solo ante el peligro, sino que deben velar por la seguridad de su entorno.

Velar por la seguridad en casa es absolutamente imprescindible. Sin ánimo de ser exhaustivos, a continuación les proponemos algunos consejos útiles para asegurar un grado suficiente de protección en el hogar y asegurar en gran medida la seguridad de sus hijos.

 

Líquidos calientes

  • Peligros de niños en el hogarAl preparar la comida, hay que alejar al niño de la cocina. No cocinar nunca con el niño en brazos.
  • Mantener los mangos de cazos y sartenes siempre en el interior de la placa y utilizar los fuegos más cercanos a la pared. Tal como se ve en la fotografía, es muy fácil que mientras esté cocinando, en un descuido el niño quiera ver el contenido del recipiente y pueda tirarse por encima agua o aceite hirviendo.
  • Regular el termostato del calentador para que el agua no supere los 40 grados como máximo.
  • No dejar al niño solo frente a un bol de leche o sopa muy caliente.

 

Encimeras y hornos

  • No dejar a su alcance las rejillas de la cocina cuando aún no sé han enfriado por completo.
  • En algunos países venden unas tapas de seguridad para cubrir las placas eléctricas después de su uso.

 

Productos de limpieza

  • Mantener en un armario cerrado, a una altura inaccesible para el pequeño, todos los productos de limpieza, especialmente los cáusticos.
  • No traspasar jamás un producto de limpieza a una botella vacía de vidrio o plástico que pueda confundirse con agua, zumo o refrescos. En los hospitales se ven periódicamente casos de niños con el estómago destrozado porque sus padres, por distintas razones, han vaciado lejía o salfumán en botellas de por ejemplo Fanta, y los niños han pensado que era refresco, han bebido un buen trago y cuando se han dado cuenta que no era Fanta ya era demasiado tarde. Esos niños deben hacer dieta toda su vida ya que su aparato digestivo queda seriamente dañado. Y por desgracia hoy en día este sigue siendo uno de los accidentes más comunes en niños pequeños.
  • Aunque no es un producto de limpieza, es también bastante común en urgencias de los hospitales niños que han “jugado” con tubos de pegamento de contacto y al abrirlo se han pegado sus dedos. En estos casos se requiere una intervención quirúrgica para poder despegar los dedos entre ellos o a otra parte del cuerpo, o aún peor, los labios o los párpados del ojo. Cuando esto sucede se tiene que extirpar una parte de la piel y resulta bastante doloroso.

 

Objetos cortantes y de cristal

  • Tanto los cuchillos y las tijeras como los utensilios de bricolaje deben guardarse después de su uso en un lugar inaccesible a los niños.
  • No hay que permitir que los niños pequeños usen vasos y platos de cristal, mejor utilizar de plástico para evitar posibles cortes en caso de rotura.

 

Pequeños objetos

  • Uno de los más comunes peligros para niños en casa es el atragantarse. Debemos evitar dar al niño menor de tres años cacahuetes, gominolas, chicles y otras golosinas de pequeño tamaño, ya que pueden atragantarse con ellas, además de no ser nada recomendables ni para su salud, ni para sus dientes.
  • Atención a los objetos compuestos de pequeñas piezas cuando los niños sean menores de tres años (normalmente, el fabricante advierte del peligro con un pequeño símbolo).
  • No hay que dejarle jugar con gomas, bolsas de plástico (transparentes o las que regalan en los supermercados) o cuerdas.
  • Las pilas botón (esas pequeñas que se utilizan en los relojes) deben cambiarse con precaución, nunca dejarse a su alcance ya que muchas de ellas tienen componentes muy tóxicos incluso venenosos como el mercurio, que provoca daños muy graves e irreparables en diferentes órganos del cuerpo como el cerebro, hígado y riñones.

Peligros para bebés en casa

 

La silla alta o trona

  • Al adquirir la trona hemos de comprobar que se ajusta a las normas de seguridad. Debe tener un cinturón ventral y entre las piernas para sujetar al pequeño y evitar que se escurra hacia abajo.
  • Conviene instalar la silla lejos de los muebles que pueden servir de punto de apoyo para que el pequeño se levante o haga presión. Dicho de otro modo, que el pequeño no pueda levantarse de la trona (y caerse), apoyándose en un mueble que tenga cerca.
  • No debemos dejarle nunca solo sobre ella y menos desatado.

 

Medicamentos

  • Debemos guardarlos en un botiquín al uso, cerrado con llave y lejos del alcance del niño.
  • Si el niño ha de tomar un medicamento, le explicaremos que se le da porque necesita curarse puntualmente, y no porque sea bueno, e insistir en que si lo toma por su cuenta puede ponerse muy enfermo.
  • No es bueno tener “reservas” de medicamentos y menos de medicamentos caducados.

 

Bañera

  • Si existe un calentador en el cuarto de baño, debemos comprobar que no haya riesgo. Si el calentador es eléctrico hay peligro que el niño le tire agua y pueda electrocutarse. Hay que alejar de la zona de baño todo enchufe o aparato eléctrico. Si el calentador es de gas, puede consumir en pocos minutos el oxígeno del cuarto de baño y morir de asfixia. También comprobar que no haya emanaciones, por ejemplo que se apague la llama y tengan una intoxicación por el gas butano.
  • No podemos dejar nunca a un niño menor de cuatro años sin vigilancia durante el baño. Puede ahogarse en sólo 20 cm de agua. Este es uno de los peligros para niños en casa más dramáticos y hay que tenerlo muy en cuenta.
  • Hay que verificar la temperatura del baño con un termómetro o, en ausencia de éste, con el codo o la parte de arriba de la mano (es decir con la palma no, con el otro lado de la mano) ya que la piel es mucho más sensible. En ningún caso debe hacerse con los dedos porque lo que a usted le parece “calentito” al niño le puede quemar.
  • Debemos eliminar de su alcance, en los bordes de la bañera y en el lavabo, desodorantes, perfumes, champús.
  • Es conveniente colocar una alfombra antideslizante.
  • Cuando se saque al niño de la bañera, es muy fácil que le resbale de sus manos y caiga al suelo, especialmente si lo coge de la cintura. Este es un accidente muy común con los padres que intentan sacar de la bañera al niño con un brazo mientras preparan la toalla con la otra mano. Para evitar accidentes intente preparar la toalla en una superficie plana y a continuación saque al niño cogiéndolo por debajo de sus brazos, utilizando los dos brazos a la vez.

Peligros para niños en casa

Tomas de corriente

  • Recurrirse a tapas protectoras que cubran los orificios de entrada en las tomas de corriente o enchufes. También existen tapas protectoras superpuestas a modo de guillotina. Ante una urgencia, puede colocarse celo bien pegado sobre la toma de corriente. Pregunte en las tiendas tipo ferreterías o de electricidad sobre las diferentes opciones disponibles.
  • Evitar el uso de “ladrones” y alargos de corriente.
  • Reñir al niño siempre cuando va a tocar cualquier enchufe o toma, avisándole de las dramáticas consecuencias que puede tener jugar con ellos. Es de vital importancia que lo entienda.
  • Desconectar inmediatamente después de su uso cualquier aparato eléctrico que el bebé pudiera llevarse a la boca o manipular.
  • Jamás dejar aparatos peligrosos conectados como turmix, picadoras, licuadoras, minipiler, trituradoras, peladoras, etc que tengan cuchillas y que el niño pueda poner los dedos y apretar el botón de activación.

 

Escaleras

  • En escaleras interiores, colocar una barrera de seguridad para impedir el acceso al bebé, si no va acompañado de un adulto.
  • Cuando comience a andar hay que enseñarle a subir las escaleras a cuatro patas y a bajarlas reculando.

Puertas

  • Peligros de niños en casa ejemplo de puerta y sus dedosExisten dispositivos de seguridad que mantienen las puertas fijas cuando están abiertas. Uno de los accidentes más comunes es cuando el niño pone los dedos en la zona de las bisagras y por la razón que sea se cierra la puerta, atrapando los dedos del niño.
  • Las puertas correderas son muy peligrosas, las encontramos en casas, pero sobretodo en algunos tipos de transportes o en locales comerciales, con esas puertas que “sea abren sólas” cuando un sensor detecta movimiento al acercarnos a ellas. Los niños pequeños apollan las manos y su cuerpo en esas puertas, y en el momento en que se abren, no les da tiempo de reaccionar para retirar la mano y se enganchan los dedos en la obertura por donde “desaparece” la puerta. Este tipo de accidentes puede provocar daños, desde leves como dolorosos rasguños en la piel como daños graves que pueden llegar a la amputación de varios dedos.

 

Ángulos de los muebles

  • Lo más práctico es colocar esquineras de plástico o esponja. También pueden realizarse en casa con ayuda de trozos de espuma y cinta adhesiva.

 

Literas

  • ¿A partir de qué edad un niño pequeño puede dormir en una litera? No hay que dejar dormir a un niño menor de seis años en la litera superior; y en todo caso, se colocarán barreras de seguridad.

 

Plantas

  • Hay que enseñarle a que no toque las plantas, ya no sólo por la salud de las plantas sino porque muchas plantas domésticas o en lugares públicos son tóxicas (mirar siguiente punto).
  • Hay que obviar en el hogar ciertas plantas ornamentales cáusticas, como las lechetreznas y la poinsetia o flor de pascua, que contienen un látex muy tóxico para la piel, las mucosas y los ojos. También el jugo digerido de la famosa planta dieffenbachia puede ser mortal para un niño.
  • Los insecticidas y pesticidas sólo se utilizarán el día que se prevea que el niño no va a salir al balcón, jardín o huerto. Debemos guardarlos en un lugar cerrado e inaccesible al pequeño.

Haz clic encima de las imágenes si quieres verlas más grandes:

 

 

Ventanas y balcones

  • Peligro de bebé a punto de caer balcónLas ventanas accesibles han de tener dispositivos de cierre con sistemas de seguridad que deberán ajustarse tanto si están cerradas como entreabiertas.
  • No hay que colocar mueble alguno al lado de las ventanas que pueda utilizar el niño para subir.
  • El espacio entre las barras verticales del balcón no ha de superar los 11 cm. Lo más práctico será colocar una red plástica dura o una tela metálica más alta que las rejas.
  • Conviene inculcarle el grave peligro que supone caerse al vacío. Cuando se estrenó la película de Supermán en el año 1978, hubieron muchos casos de niños que saltaron por ventanas y balcones pensando que volarían. Si lo ven en dibujos animados u otros medios, hay que inculcarles que eso no es posible, antes de que lo comprueben por si mismos.

 

Fuego

  • No debemos dejar a su alcance ni cerillas ni mecheros.
  • No debemos enseñarle a utilizar el fuego, por ejemplo que en su cumpleaños encienda las velas con un encendedor de cocina, es como enseñarle a que prendan fuego a la casa en el futuro.
  • Debemos tener cuidado de que no se acerque alrededor de la barbacoa cuando se está utilizando.
  • Hay que evitar que cuando se cocine, los niños estén cerca de donde se cocinan los alimentos, desde paellas con aceite caliente a ollas con agua hirviendo, cuando hay un accidente vuelcan sus contenidos y acaban en el suelo, justamente donde juegan ellos. Por eso hay que evitar que jueguen en las zonas con posible riesgo.

 

Es posible que además de estos peligros para niños en casa, hayan otros que no he comentado, pero estos son los que más se ven en las urgencias de los hospitales. Si tiene alguna sugerencia que no hayamos contemplado, por favor, escríbanos con el formulario de comentarios que hay más abajo.

 

El niño de tres años de edad y sus características

Niña o niño de tres años y su cumpleaños

Para el niño de tres años la escuela pasará a formar parte de su vida cotidiana, con sus alegrías y con sus disgustos. Estos acontecimientos requieren una escucha atenta por parte de los padres. Los niños de tres años también necesitan compartir sus problemas para no acostarse con ellos. Cada día será conveniente el diálogo durante diez o quince minutos junto a su almohada. A los pequeños les gusta entonces contar cosas que tenían hasta el momento calladas.

Cuando se halle muy cansado, una pequeña historia o una nana que reconozca le será de gran ayuda. Y, sobre todo, hay que escoger el momento adecuado para acostarle. Hay algunos signos que lo preludian: reducción de la actividad, reclamo del chupete, o a la inversa, hiper-excitación. Todos los niños necesitan un entorno tranquilo para tener un buen descanso, por lo que están totalmente desaconsejados los juegos demasiado movidos.

Necesidades afectivas y objetos de apego

Para que un niño se desarrolle de manera sana y feliz es necesario cubrir una serie de necesidades básicas, entre las que se incluyen, por supuesto, las necesidades afectivas. El amor da a nuestros hijos seguridad y les ayuda a crecer.

Sentirse querido

Niña de tres añosHace años existía la creencia generalizada de que el estricto cumplimiento de las necesidades físicas del bebé (comida, higiene, reposo…), con el establecimiento de un patrón de horarios y de costumbres, bastaba para cumplir como padres en la primera etapa de la vida de un recién nacido.

Más recientemente, muchos experimentos han constatado la importancia, tanto en el desarrollo físico como emocional, de la formación y el mantenimiento de lazos afectivos.

En las primeras semanas de vida, el contacto con la madre es vital para el pequeño y, al contrario de lo que se pueda suponer, generalmente un niño al que no le ha faltado ese contacto suele ser más independiente y acepta mejor las ausencias y el alejamiento cuando va creciendo. El instinto maternal (con su componente hormonal y heredado) ya encauza esa necesidad vital que el recién nacido reclama.

El padre no sufre ninguna descarga hormonal con el parto, pero va naciendo en él -al igual que en la madre- el amor por el nuevo recién llegado gracias al contacto diario y la convivencia. Y todo lo que compartan ambos en sus cuidados, en la expresión de su cariño, será básico para ese vínculo fundamental que necesita el pequeño en su crecimiento.

Pero de la misma forma que al principio la sobreprotección es necesaria, conforme el niño crece ésta puede ser contraproducente. Por tanto, el amor de los padres debe estar dirigido a que el pequeño adquiera seguridad, busque el contacto con otras personas y cree lazos afectivos.

Hablarles les da seguridad a los niños de tres años

Los bebés también necesitan que se les hable, han de sentirse queridos pero también constatarlo a través de las palabras de los padres. Aunque parezcan no comprender el significado de lo que se les dice, son muy receptivos a las voces de sus seres queridos y saben distinguir sus diferentes estados de ánimo. A través de las palabras se les transmite cariño, seguridad, se les demuestra el amor…

Al igual que sucede en una relación de pareja, el hecho de verbalizar los sentimientos es fundamental. Ello se hace más evidente cuando los niños son mayores. Las madres de hijos adolescentes saben por propia experiencia que, a esa edad, los niños son cada vez más reacios a los abrazos y besos y es entonces cuando las palabras se vuelven indispensables para expresar los sentimientos.

La niña o niño de tres años (o menos), desea que le acaricien, le besen, y sobre todo le hablen con palabras cariñosas. Conforme su lenguaje va enriqueciéndose, los padres también van encauzando sus sentimientos con otro tipo de demostraciones y en ello el diálogo es fundamental. Un niño se siente seguro, se siente amado, cuando existe comunicación. Y ésta ha de ir aumentando con el tiempo a favor de un desarrollo saludable.

El osito de peluche o la mascota

Niña pequeña con osito de pelucheUna mascota no es más que un objeto de apego, como puede ser el chupete, pero se transforma en un ente capital en el universo de muchos niños. Para calibrar su importancia, debe remitirse a la importancia que posee para el niño el vínculo materno. El pequeño, desde que nace hasta aproximadamente los dos años, quiere tener a la madre siempre a su lado, para poder verla y constatar que está ahí con él.

Cuando eso no ocurre, entonces el oso de peluche, el pañuelo o la almohada, impregnados de olores familiares, se convierten en una representación del progenitor ausente. De ahí que los pediatras denominen a la mascota “objeto de transición” que reemplaza a la madre cuando ella está lejos.

Su adopción se produce a partir de los seis meses y el objeto elegido al que el niño se aficiona se convierte en indispensable. Cuando esté cansado, tenga miedo o le cueste dormir reclamará sobre todo su mascota, que apretará contra él, chupará o acariciará. Su presencia es comparable a la de un amigo muy querido: le da seguridad; resuelve muchas de las situaciones cargadas de ansiedad…

No existe razón para privarle de dicho sentimiento y los padres no han de infravalorar la intensidad de esta forma de apego. En general, el niño dejará progresivamente la mascota hacia los cuatro o cinco años. Incluso ya desde los dos años puede manifestar una tendencia a olvidarla, no llevándola sistemáticamente en sus salidas a la calle.

Con las caricias crecen mejor

Todos los especialistas lo confirman: los niños acariciados son adultos más sanos y sociables. El masaje infantil es una práctica muy antigua en otras culturas y se ha revalorizado en la occidental, sobre todo en los casos de bebés prematuros, en los que se ha comprobado su eficacia para favorecer su evolución física y emocional. Además, gracias al masaje, el niño toma conciencia de su propio cuerpo al mismo tiempo que se potencia su desarrollo sensorial.

Por eso es aconsejable iniciarlo desde los primeros meses de vida. No importa el momento, aunque lo más práctico es antes del baño, cuando el bebé está desnudo sobre el vestidor o la cama.

Lo importante es que la temperatura del entorno sea cálida y que la madre esté relajada para no comunicar su propio nerviosismo al niño. Las manos deben estar calientes y se utilizará un aceite para bebés, a base de almendras dulces. Los movimientos serán ligeros y sutiles sobre todo su cuerpo, cabeza, rostro, manos y pies al completo. En el abdomen las manos han de realizar suaves movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj. Esto alivia a los lactantes que sufren dolores a consecuencia de los gases y puede estimular un intestino perezoso.

El niño de tres años, controla muy bien su cuerpo y lo que toca. Su lenguaje se enriquece, ganando en variedad y precisión, y se cuestiona prácticamente todo. Al sentirse más autónomo en todos los aspectos, disminuye su tendencia a llevar la contraria. El pequeño está más abierto a compartir experiencias, y sus relaciones con otros niños adquieren cordialidad. Al mismo tiempo que se inventa historias y aventuras, pueden aparecer también los amigos de ficción. Y tiene predilección por los cuentos y las historias, ya que éstas le ayudan a entender el mundo y a desarrollar su capacidad creativa.

Autónomo en sus movimientos

Niña o niño de tres años y su cumpleañosLa niña o niño de tres años experimenta un cambio espectacular. Su cuerpo se ha estilizado y ha adquirido las proporciones de un niño: la cabeza se armoniza con el resto del cuerpo, éste pierde redondeces y al mismo tiempo sus movimientos ganan en soltura, espontaneidad y armonía.

El pequeño de tres años controla muy bien su cuerpo y es consciente de ello. Las habilidades motoras adquiridas se consolidan y, al mismo tiempo, aparecen y aumentan otras. La seguridad repercute en su funcionamiento cotidiano.

Su mayor satisfacción es el movimiento y para sentarse, si ha de elegir, se decidirá siempre por el suelo, aunque siempre para continuar con otra actividad manual. Ahora pedalea con suma facilidad en su triciclo, salta a la cuerda, se pone de puntillas, sube y baja escaleras, es capaz de sostenerse en una pierna o de andar sobre una línea recta sin desviarse y manteniendo el equilibrio.

En sus excursiones y paseos con los adultos, demuestra su resistencia al andar sin reclamar constantemente que le cojan. Ya sabe comer y beber solo. Se lava las manos o se peina con más o menos destreza.

Aprenderá en el parvulario a ponerse la bata sin ayuda e incluso comenzará a defenderse con los botones. Sus habilidades manuales evidencian un rápido desarrollo. Las construcciones con bloques dejan de ser un secreto para él, combinando tanto las formas en horizontal como en vertical.

Llegó el momento de los “¿por qué?”

El lenguaje del niño de tres años es mucho más rico, variado y preciso. Logra articular correctamente las palabras, haciéndose inteligible tanto para los adultos de su entorno como para los extraños. Además, en esta etapa su vocabulario aumenta de forma espectacular y es bastante normal que pase días repitiendo insistentemente las últimas palabras aprendidas.

Los términos escatológicos producen su hilaridad y descubre las primeras palabrotas. Adopta buena parte de las reglas gramaticales sin esfuerzo, distinguiendo perfectamente entre el singular y el plural, el masculino y el femenino o los tiempos de los verbos, aunque tenga problemas con los irregulares. Los pronombres ya no tienen secretos para él, sobre todo el “yo” que utiliza con profusión (para delimitar su persona, sus propiedades, sus gustos; en definitiva, para hacerse valer).

Sus frases se van haciendo completísimas aunque, evidentemente, su capacidad de comprensión sea mayor que la de expresión. Algunos niños, por ansias de perfección y precisión, construyen despacio sus oraciones. En esos momentos, es importante no presionarles. Pero lo más llamativo de esta etapa son los monólogos y las continuas preguntas, infinidad de preguntas a las que los adultos muchas veces no encuentran respuesta, sobre todo si éstas se hallan encadenadas.

Compartir se hace más fácil

El niño de tres años suaviza su resistencia a obedecer y sus cada vez menos frecuentes reacciones adversas denotan la búsqueda de unos límites, que los padres han de imponer de forma coherente y persistente. Al sentirse más autónomo y ser capaz de razonar ciertos temas, adquiere mayor seguridad y con ello disminuye su tendencia a llevar la contraria. Además, la posibilidad de dialogar y de comunicarse aumenta el deseo de cooperar, tanto con los adultos como con los niños de su propia edad.

Las relaciones sociales con los otros niños van cambiando. Es evidente que a ello contribuye también su estancia en el parvulario. Aunque las preferencias por jugar solo continúan siendo predominantes, el pequeño está más abierto a compartir experiencias y sus relaciones adquieren cordialidad. Incluso son capaces de esperar turno (tolerar la frustración ya no resulta tan imposible) o de compartir sus juguetes. Aquellos que tienen hermanos menores se convierten en líderes y se creen con derecho a manejarlos a su antojo.

En el seno familiar, el niño afianza el lugar que ocupa. Conoce perfectamente a los miembros que componen su familia: madre, padre, abuelos, tíos, primos… Es capaz de aceptar mejor las separaciones de la madre porque puede fijarla de forma abstracta en sus pensamientos y comienza a entender los límites de la temporalidad, aunque todavía confunda los minutos y las horas.

Adivina, adivinanza

A los niños de tres años les encanta adivinar y hacer que el adulto adivine lo que ellos proponen. Este juego, tan viejo como el ser humano, potencia su memoria visual y fortalece y enriquece su lenguaje descriptivo. Le ayuda a aprender al mismo tiempo que se divierte y enorgullece de sus aciertos. De la misma forma funciona el “Veo, veo”, que estimula en este caso su conocimiento del entorno más inmediato.

Los niños de tres años de edad del siglo XXI

Los niños del siglo XXI tienen a su disposición otros tipos de estímulos que son diferentes a las que tuvimos nosotros o nuestros padres, en lugar de tener cuadernos de dibujos para colorear muy limitados con una docena de dibujos, se puede acceder a decenas de miles de dibujos para colorear al gusto de cada niño o niña, incluso con apartados específicos de dibujos para niños de tres años.

También hay webs que tienen disponibles vídeojuegos para niños de entre 2 y 3 años que permiten familiarizarse con las tecnologías modernas y les enseña los colores, letras o conceptos numéricos mucho antes que los niños que utilizan métodos tradicionales.

Incluso cuando ya tienen más soltura, pueden jugar a videojuegos muy simples como los famosos “Angrybirds” y su saga, que permiten al niño aprender cosas increíbles para su edad como conceptos básicos de física o de estrategia que estimulan su cerebro a muy temprana edad mientras se lo pasan en grande.

Sobre el tiempo que pueden estar delante de la pantalla (sea videojuegos o televisión), los especialistas no se ponen de acuerdo, pero no debe ser durante un tiempo prolongado para evitar a la larga problemas de vista o de la columna vertebral, y esta actividad debe alternarse con actividades físicas para tener un desarrollo físico t psíquico pleno y así evitar el sedentarismo.

Es recomendable acompañar al niño especialmente al principio, cuando se utilicen las nuevas tecnologías para evitar accidentes (por ejemplo que borre cosas que no debe borrar), o para enseñarle a distinguir una opción de un banner publicitarios, o también para que no se frustre en caso que se encuentre con problemas simples como no saber “arrastrar” un objeto con el ratón o con el dedo si se trata de una pantalla táctil.

A pesar de las voces críticas, está comprobado que utilizar las nuevas tecnologías en los niños es recomendable por la cantidad de ventajas que ofrecen respecto a las técnicas tradicionales, aunque no son exclusivas, más bien complementarias.

El niño de dos años de edad y sus características

Niña con chupete

Agotador e incansable, el niño de dos años difícilmente halla límites a su actividad diaria si no se los imponen los adultos. El resultado es que es imposible tenerle sentado, es difícil llevarle a la cama, no tiene tiempo para comer… Este derroche de actividad es reflejo de su buena salud, física y psíquica.

Al mismo tiempo se enfrenta a nuevos retos de sociabilidad, como es aprender a controlar sus necesidades. Aunque todavía sea un bebé, todo su cuerpo va estilizándose y armonizándose y su independencia motriz y manual es ya constatable.

En esta etapa, el niño aumenta considerablemente su vocabulario y capacidad discursiva y aprenderá a controlar sus esfínteres. Continúa siendo egocéntrico y puede aparecer un problema muy delicado como es el de los celos. También manifiesta diversas dualidades; desde la valentía a los miedos o desde la cooperación a la protesta. Poco a poco se le debe guiar hacia la aceptación de la frustración.

Casi como si fuera de goma

Niña de dos añosEl cuerpo del pequeño de dos años conserva todavía muchas de las características del bebé. Su piel es suave, sus formas aún algo redondeadas, tienen un poco de barriga y su cabello es fino. Pero ya va mostrando ciertas características del niño que será en el futuro: las proporciones entre su cabeza y el resto del cuerpo comienzan a ser más armónicas y sus rasgos más estilizados.

Como se ha indicado en el capítulo anterior, el ritmo de crecimiento es ya mucho más pausado y se conserva la media de evolución anual para talla y peso de unos 10 Cm y 2 Kg, cada año. El desarrollo más espectacular corresponde a su independencia motriz y manual.

El niño de dos años tiene ya una gran seguridad en sus miembros y es capaz de subir y bajar escaleras agarrado a la barandilla, aunque apoyando los dos pies en cada escalón, y de subir y bajar de la trona, del sofá, de cualquier silla, del tobogán, etc., sin ayuda.

En este año, los niños y la niñas aprenderán a chutar el balón e incluso a montar en triciclo, una actividad que suelen encontrar absorbente y que les permite fortalecer su musculatura, calibrar distancias y direcciones y potenciar su equilibrio. Tanto derroche de actividad implica numerosas caídas de las que el niño suele salir indemne después de medio minuto de lloros. Y es que su cuerpo es tan elástico que parece casi de goma.

Enriquecer su lenguaje

Al avanzar este año, el niño aumenta considerablemente su vocabulario y capacidad discursiva, siendo capaz de decir frases completas. Aunque continúe el interés por imitar, el lenguaje le ayudará a comprender muchas cosas y se convertirá en el mejor aliado del aprendizaje. De ahí que un pequeño de esta edad interrogue acerca de todo y plantee preguntas casi metafísicas como el por qué no hablan los gatos como Gardfield, o preguntan si un aparato de televisión tiene sed, o si puede volar como las protagonistas de los dibujos animados de Las Supernenas.

Las preguntas van ayudándo a enriquecer su lenguaje y su capacidad de comprensión del mundo. Por eso es Importante contestarlas, con más o menos coherencia. También empezará a utilizar los pronombres, aunque al principio sea normal cierta confusión.

El diálogo es fundamental en esta etapa, ya que potenciará el lenguaje del niño. Los padres han de establecer con él una comunicación recíproca; es decir, también hay que escucharle. Si el niño de dos años no habla, habrá que dirigirse a un especialista.

Preparado para usar el orinal

Niña haciendo pipiEl tema del control de esfínteres y sobre el momento en que hay que acostumbrarle a ir al inodoro suscita un amplio debate entre los especialistas.

Algunos sostienen que insistir en ello cuando el pequeño no está preparado sólo creará resistencia y retardará aún más el proceso. En términos generales, la etapa de los dos años se considera la más adecuada, y aunque algunos niños logren controlar sus esfínteres al año y medio, es importante que a los tres años todos lo hayan conseguido.

Es conveniente saber que en general las niñas son más precoces que los niños en muchos aspectos, como también a la hora de hacer el pipí y sentarse en el orinal. En este tema, como en muchos, la atenta observación de los padres dará las claves.

En principio, es necesario que el niño reconozca las sensaciones de estar mojado o de tener el pañal sucio. Si se siente incómodo, lo manifiesta y además lleva ya un tiempo con ganas de “probar la experiencia de sentarse en el inodoro”, quizá sea el momento de plantearlo.

Además, el niño debe entender lo que significan los términos «pipí» y «caca» y comenzar a utilizarlos. Lo mejor es hacer coincidir el momento de quitarle el pañal con el buen tiempo y facilitar el proceso con ayuda de un orinal. Llegados a este punto, los adultos han de armarse de calma y paciencia y seguir una serie de estrategias.

Hay niños que una vez que se acostumbran a funcionar sin pañales durante el día, automáticamente dejan de mojarlo durante la noche. En estos casos, se facilitará su descanso nocturno si se les hace orinar antes de acostarse. Conviene estar preparado a que, de repente, el niño manifieste un retroceso en el control de esfínteres. A veces puede ser una actitud pasajera, y que el niño restituya poco después la costumbre ya adquirida; otras veces las causas pueden ser psicológicas, como por ejemplo los celos.

Tan valiente y tan miedoso

El pequeño aventurero no calibra los riesgos porque se siente a la vez más seguro de sus posibilidades y no es capaz de distinguir, por el momento, los peligros. Pero el niño de dos años manifiesta una dualidad curiosa: se presenta muy valiente en ciertos aspectos, pero muy miedoso en otros.

Los miedos infantiles aparecen en el primer año pero continúan desarrollándose, quizá de forma más aguda, en los dos y tres años. El más común es el miedo nocturno, cuando ha de enfrentarse solo a la oscuridad en su habitación. El mundo real se mezcla con el imaginario y las fronteras son tan tenues que crean auténticos conflictos interiores.

Por mucho que sus padres se hayan empeñado en suavizar los cuentos infantiles, aparecen inevitablemente los fantasmas. Pero los especialistas aducen que estas reacciones confirman su crecimiento y que definitivamente van superando la etapa de bebés en su evolución. El niño también necesita el miedo para poder establecer unas pautas de seguridad en su vida futura.

Se le ayudará a vencer sus terrores razonando sobre el mismo miedo, y convenciéndole de que sus padres siempre estarán a su lado… Y, por supuesto, no hay que dejar nunca a un niño a merced de sus pesadillas, que acostumbran a aparecer también en esta etapa. Necesita que alguien le tranquilice y le ayude a relajarse y para ello nadie más indicado que una madre o un padre.

La relación con los demás y los celos

Niño de dos años con su hermanoEl niño de dos años continúa siendo egocéntrico aunque ya empieza a encontrar placer en la relación con otros niños. De sus costumbres de cuando tenía un año conserva esa capacidad por estar al lado del otro mientras permanece absorto en su propio mundo, ajeno totalmente al compañero.

A lo máximo que puede llegar es a contribuir agregando más arena al montículo que ha comenzado otro niño o a compartir el balancín durante breves Instantes. Es su comportamiento típico. Habrá que esperar a los tres años para que el pequeño adquiera la capacidad de jugar de forma interactiva con sus coetáneos.

El niño de dos años también juega mejor con niños mayores, quienes, si no son hermanos, suelen comportarse de forma más tolerante, le dirigen, le enseñan nuevas cosas -vitales para su ansia de aprender- y aguantan mejor sus limitaciones. Los problemas más delicados se establecen con los menores, sobre todo si llegan dispuestos a competir por el afecto de su madre.

Los celos surgen principalmente en esta etapa: celos cuando su mamá alza en brazos a un bebé de unos conocidos o familiares; celos cuando el hermano o la hermana mayor se permiten ciertas conductas prohibidas a él; celos cuando aparece un nuevo competidor, mucho más pequeño en la familia. Ayudarle a superar correctamente esta etapa es uno de los esfuerzos paternos que se verá más positivamente recompensado.

Rabietas y berrinches en niños de dos años

A veces el bebé es un encanto y se muestra sumamente cooperativo, mientras que otras le da la pataleta. El niño de dos años es pura dualidad y en ésta no faltan las rabietas y los berrinches. Las causas de estos ataques de obstinación son básicamente dos: una es que al no tener todavía noción del tiempo, necesita satisfacer sus deseos al instante. Todavía le falta tiempo y experiencia para aprender a aceptar la frustración.

La segunda se centra principalmente en su interés por realizar proezas alejadas de sus capacidades, ya que para él la vida constituye una prueba constante. Existen otras razones, como pueden ser los celos o que esté midiendo las fuerzas con sus padres para ver hasta dónde puede llegar. En todos estos casos sólo la calma y la firmeza permitirán sobrellevar la crisis. Si los padres se han mantenido firmes en una decisión, ésta será aceptada por el pequeño sin problemas en la siguiente ocasión.

Cómo ayudarle a dejar el chupete

Niña con chupeteAl igual que en el control de esfínteres, alrededor de los dos años es un buen momento para defenestrar el chupete de su vida, aunque no conviene hacerlo todo al mismo tiempo.

Se escogerá una etapa tranquila (nunca cuando esté padeciendo una enfermedad o una convalecencia o haya cierto estrés en el hogar) y se hará de una forma gradual y progresiva. Se puede empezar anunciándole que el chupete se va a quedar en casa a la hora de ir a salir de paseo.

El siguiente paso será limitarlo sólo a la noche o a las siestas y el último explicarle que ya no necesita el chupete y que es capaz de vivir tranquilamente sin él.

Hay padres que prefieren hacerlo de forma expeditiva, pero para ello se deberá contar con la concienciación del pequeño (por ejemplo, que él mismo sea el que lo tire a la basura como paso fundamental para hacerse mayor). Es evidente que, si existía dependencia, el niño pasará unos días intranquilo, desasosegado, malhumorado, pero pronto lo superará.

¿A la cama sin protestar?

El niño de dos años todavía no tiene bien definida la noción del tiempo, por lo que la sucesión del día y la noche tampoco está clara.

A esta edad en la que tiene tanto por hacer, se resiste a dormir aunque esté francamente cansado, y cuanto más cansado está más difícil es llevarle a la cama. Los especialistas indican que en esta etapa sus necesidades de sueño se sitúan en unas trece horas diarias, de ahí que la siesta sea fundamental. Su cerebro necesita esas horas para poder desarrollarse con normalidad, ya que durante el sueño se reestructuran correctamente lo aprendido durante el día. Hay estudios que relacionan el dormir poco a estas edades con el fracaso escolar en el futuro del niño.

Por la noche, siempre será recomendable crear un entorno apacible y unas costumbres fijas, repetitivas e inalterables que preludien el descanso nocturno, es decir que todos los días exactamente a la misma hora: hacer un pipí, leer un cuento en su cama, besito de buenas noches y apagar las luces, siempre en este orden. Y, sobre todo, acostumbrarle a un horario estable y a dormir en su cama, ya que dejar que se acueste con los padres puede llegar a ser una costumbre difícil de erradicar.

Cantando también se aprende

A los niños de dos años les encanta cantar. Aprenderán canciones sencillas en la guardería, con sus dibujos animados favoritos, tararearán por su propia cuenta las que escuchen de su madre… Potenciar esta faceta es colocar un buen cimiento para su posterior desarrollo, tanto en vocabulario como para aprender a pronunciar el sonido de ciertas consonantes que son difíciles en el idioma español (como por ejemplo la “rr”, la “s”, etc).

El pequeño aprende así a educar poco a poco su oído y a enriquece su vocabulario al mismo tiempo que se divierte.

El niño de dos años y los videojuegos

A partir de los dos años y medio (o incluso antes) el niño de dos años ya puede empezar a jugar a videojuegos simples, con los que puede aprender conceptos básicos como los colores, los números y otros conceptos algebraicos simples, además de familiarizarse con las nuevas tecnologías. Simplemente muéstrele como se hace y verá que en pocos minutos aprenderá todo lo básico para jugar por si mismo. No debe permanecer largo tiempo delante de la pantalla y debe alternarse con actividades físicas para evitar el sedentarismo u otros problemas.

Es muy recomendable que esté a su lado para enseñarle como funcionan ciertos juegos y a diferenciar entre los “botones” del videojuego y otros elementos externos como banners publicitarios. Se quedará maravillado de hasta que punto los niños tan pequeños son capaces de aprender a manejar las nuevas tecnologías en tan poco tiempo de práctica.

Enfermedades frecuentes en los niños pequeños

Comprobando la fiebre a un niño

Los niños acostumbran a pasar varias enfermedades típicas. De hecho, algunas, como los resfriados, incluso suelen “repetirlas” muchas veces. Se considera que buena parte de ellas le ayudan a hacerse más fuerte; otras son “gajes” de la edad.

Resfriados

Las denominadas infecciones respiratorias -desde un leve resfriado hasta las anginas, otitis o bronquitis- son la causa de más de la mitad de las enfermedades infantiles y la principal de las consultas al médico. Desde el nacimiento hasta alrededor de los cinco años, el niño sufre una media de 50 a 60 episodios de este tipo.

Y es que, en efecto, los pequeños están especialmente predispuestos a caer ante este tipo de infecciones por una causa totalmente natural, ya que presentan un déficit de inmunoglobulina A secretora, que es la que protege las mucosas, hallándose ésta en una proporción muy baja hasta los cuatro años.

Cómo tratar de evitar los resfriados

Ciertas reglas de higiene de vida representan un buen medio de prevención:

  • Cada día debe airearse la habitación del niño, sea invierno o verano. Ésta debe mantener una temperatura entre los 18 y los 20 grados.
  • Hay que eliminar el tabaco del entorno del niño. El tabaquismo pasivo es uno de los primeros responsables de la contaminación doméstica.
  • Los humidificadores son excelentes en invierno, sobre todo si en el hogar existe calefacción.
  • En las salidas del niño a la calle, es mejor el paseo por parques, bosques y jardines que por vías muy transitadas. Si hace frío habrá que protegerle los oídos y la garganta con gorros y bufandas.
  • Un 80 por ciento de los virus se vehiculan por la mucosidad nasal presente en las manos. En ellas los virus permanecen activos más de seis horas, lo que hace evidente que pasen de mano en mano y participen de forma dominante en la transmisión de las infecciones de vías respiratorias. Por eso desde muy pequeños hay que acostumbrarles a lavárselas a menudo.
  • La higiene nasal es fundamental, tanto en el bebé como en el niño más mayor. Libera la nariz de impurezas que resultan un terreno favorable para los virus y limita el desarrollo de infecciones en las vías respiratorias: sonarse frecuentemente puede evitar la propagación de los microorganismos y limitar complicaciones como las otitis, sinusitis, bronquitis, etc.

Alergias cutáneas: eccemas

Niño con enfermedad cutáneaLa dermatitis atópica o eccema afecta a entre un 5 y un 10 por ciento de los bebés a partir de los dos o tres meses y aparece generalmente ligada a antecedentes familiares, aunque pueden existir otros factores del entorno que la desencadenen, ya sean alimentarios, contaminantes o bien incluso psicológicos, como una excesiva ansiedad.

Evoluciona con crisis intercaladas con períodos más o menos largos de remisión y normalmente desaparece de manera espontánea hacia los dieciocho meses. Se caracteriza por un aspecto seco y áspero de la piel, más tarde adquiere un tono rojizo que puede acompañarse de hinchazón, e incluso pueden aparecer pequeñas ampollas que al secarse se convierten en costras.

En los más pequeños afecta especialmente a la cabeza y a la parte superior del cuerpo; en los mayores se localiza en todas las zonas con pliegues y a veces en manos y pies. No ha de confundirse con la costra láctea.

Es esencial el diagnóstico del médico, que indicará tratamiento en caso de eccema repetitivo y con sobrein-fección. En lactantes el pediatra también puede aconsejar descubrir el alimento responsable de la alergia y eliminarlo de la dieta de la madre o bien pasar a una leche hipoalergénica artificial.

En los casos leves, unas medidas de higiene sencillas bastarán para hacerlo desaparecer en el plazo de una o dos semanas:

  • Evitar el contacto con el sol y el agua del mar.
  • Procurar que sus ropas sean de algodón.
  • Lavar las prendas con jabones naturales y enjuagarlas muy bien.
  • Limpiar la piel del bebé utilizando jabones sin detergente y aplicar sobre ella aceite de almendras dulces o aceite de oliva virgen extra.
  • Espolvorear arcilla blanca sobre las zonas supurantes.

 

Enfermedades exantemáticas

Niño con fiebre llorandoCasi todas las enfermedades exantemáticas -rubéola, varicela, sarampión, escarlatina, roséola infantil- están causadas por virus y tienden espontáneamente hacia la curación por sí solas no precisando tratamiento antibiótico, sino nada más que medidas higiénicas y naturales para su mejoría, aunque es conveniente el seguimiento médico.

Hay una excepción a esta regla, la escarlatina, causada por una bacteria y en la que se necesita tratamiento. En general, el pediatra hará un tratamiento sintomático de las enfermedades exantemáticas encaminado a atenuar las consecuencias de los síntomas que las caracterizan: reducir la fiebre y el dolor; procurar que el niño esté siempre bien hidratado; reducir el picor de las lesiones de la piel.

Es raro que el sarampión y la rubéola aparezcan en el primer año de vida y en España en ese período se vacuna a los niños con la triple vírica, que las incluye junto con las paperas. Puede ser que a pesar de la vacuna el niño las sufra, pero será de forma mucho más atenuada. Cualquier niño que no se haya alimentado con el pecho puede coger la varicela.

Respecto a la roséola infantil, o exantema súbito, es de carácter muy benigno y no precisa tratamiento excepto la administración de líquidos. Se caracteriza por diminutos granos de color rojo que aparecen después de tres días de fiebre y la erupción dura unos dos días.

Diarrea

Puede estar ligada a una mala higiene de los biberones, a un episodio infeccioso, a la salida de los dientes o en período estival por cambio de agua, excesiva ingestión de frutas líquidas o las mismas condiciones ambientales que favorecen la multiplicación de los microorganismos patógenos.

En bebés muy pequeños es conveniente que el pediatra les examine enseguida y se debe estar especialmente alerta en combatir la deshidratación suprimiendo la leche durante veinticuatro horas, salvo si se le amamanta, y dándole suero. Posiblemente el médico aconseje que en los días posteriores se le ofrezca una leche de régimen o que se reduzca a la mitad la concentración de su leche habitual.

Si el niño ya toma alimentos sólidos, se puede utilizar el agua de arroz o de zanahorias durante las primeras doce o veinticuatro horas. Si hay tendencia al vómito, convendrá dársela a cucharaditas. Los dos o tres días siguientes se continuará con arroz hervido, manzana rallada, plátano chafado, pan tostado y dulce de membrillo.

La papilla de frutas puede prepararse con zumo de limón, dulce de membrillo, manzana y plátano. En niños de dos y tres años convendrá que se supriman alimentos agresivos durante unos cuatro días: la leche, las verduras, las frutas ácidas y la carne. Para ayudar a la regeneración de la flora intestinal, puede consultarse al pediatra la conveniencia de ofrecerle lactobacilos.

PREVENCIÓN DE LAS ALERGIAS

Cada vez son más los expertos que coinciden en que es posible limitar los riesgos de alergias futuras en los primeros años de vida vigilando la dieta y la higiene en casa. Incluso se indica que esta prevención comienza desde el embarazo, y la gestante con problemas de alergia familiares debe cuidar especialmente su alimentación.

Casi todos los alergógenos naturales son proteínas, pero tampoco deben olvidarse los conservantes y colorantes incluidos en los alimentos procesados. Por eso es fundamental que la embarazada y la madre que da de mamar siga una dieta lo más natural posible con alimentos frescos y que ésta sea la pauta futura para el niño cuando pase a la alimentación sólida.

También en la introducción de nuevos alimentos se ha de tener un especial cuidado con los denominados alimentos de riesgo: leche de vaca, huevos, carne de cerdo, pescado, gambas, cacahuetes, soja, fresas, kiwis, especias, miel, chocolate. Éstos nunca deben incluirse en la dieta antes de cumplir un año; y cuando llegue el momento, siempre se hará de forma gradual y vigilando la reacción del pequeño.

Cosas a tener en cuenta al visitar al pediatra

Pediatra

Cuando vaya con su bebé o niño de visita al pediatra, es conveniente fijarse en estos aspectos del pequeño, sobre los que el profesional reclamará información:

  • Temperatura actual y su evolución.
  • Estado de su respiración (lenta, rápida, dificultosa). Existencia de tos y de qué tipo.
  • Si existe dolor y cómo lo manifiesta (llora, se toca los oídos, encoge las piernas).
  • Aspecto y color de la piel.
  • Deposiciones (aspecto y color).
  • Falta de apetito o existencia de vómitos.
  • Ojos (irritación, secreciones).
  • Estado de ánimo (abatido, inquieto, irritable, adormilado).

Crisis convulsivas en niños entre 6 meses y 3 años

Bebé con convulsiones

Entre un 5 y un 10 por ciento de los niños en edades comprendidas entre los seis meses y los tres años sufren estas crisis producidas por una mala regulación de la temperatura corporal.

Una variación acusada de la temperatura puede provocar una mala oxigenación de las células cerebrales, lo que desata las convulsiones. Aparecen con una fiebre alta y repentina pero también tras un descenso brusco de la temperatura (por ejemplo, un baño muy frío en un niño con fiebre).

En ocasiones, las crisis pueden provocar la pérdida de conocimiento.

  • Si la crisis está ligada a una hipertermia (exceso de calor), se aconseja desnudar al pequeño, suministrarle un antipirético y ponerle paños fríos.
  • Si es al contrario, será necesario recalentarle, friccionarle y abrigarle en espera del médico. Después de la crisis se le continuará dando un medicamento para ayudar a bajar la fiebre cada tres o cuatro horas.

La consulta al médico es imprescindible, pero los padres deben tener en cuenta que el hecho de haber sufrido una crisis convulsiva no implica que se vuelva a producir o que el niño sufra epilepsia. Generalmente los especialistas no administran tratamiento preventivo hasta constatar la aparición repetitiva.

¿Por qué tienen fiebre los niños pequeños? ¿Qué hacer?

Niña con chupete

La fiebre no constituye por sí misma una enfermedad sino un síntoma de ella; es la reacción normal y útil del organismo que lucha contra los microorganismos que lo atacan. No es por tanto Indispensable concentrar toda la atención en el termómetro y los esfuerzos en hacerla bajar a cualquier coste. Por otro lado, ciertos virus mueren por encima de los 39 grados y en cambio continúan desarrollándose a 37 grados.

El termómetro sube muy deprisa en los niños, pero la fiebre no es proporcional a la gravedad de una enfermedad, ya que hasta una banal rinofaringitls o una exposición prolongada al sol, por ejemplo, puede hacer subir la temperatura a 40 grados. No obstante es necesario vigilar la fiebre en los más pequeños por el riesgo de convulsiones.

 

¿Por qué tienen fiebre los niños pequeños?

Se habla de fiebre cuando la temperatura excede de los 37,5 grados durante la mañana y los 37,8 grados por la tarde.

Las causas pueden ser diversas:

  • Un niño muy abrigado, expuesto durante mucho tiempo al sol o en una estancia muy caliente.
  • La salida de los primeros dientes si la fiebre en este caso no supera los 38 grados y no dura más de veinticuatro horas.
  • Una infección respiratoria, una enfermedad eruptiva o incluso una reacción a una vacuna.
  • A veces la fiebre no viene acompañada de otros síntomas y puede desaparecer en veinticuatro o cuarenta y ocho horas. Si ésta persiste, es necesario la consulta con el pediatra, por ejemplo, y particularmente, en el caso de las niñas, ya que puede deberse a una infección de orina.

 

¿Qué hacer cuando un niños pequeño tiene fiebre?

Niña con fiebre altaEn espera del médico que pueda diagnosticar la causa y actuar al respecto, los padres pueden seguir estas recomendaciones:

  • Lo primero de todo es comprobar la temperatura de la estancia, que debe situarse entre los 18 y 19 grados. Se ha de mantener al pequeño con poca ropa y sin tapar.
  • Es conveniente un baño de unos diez minutos, sobre todo si tiene bastante fiebre. La temperatura del agua debe ser uno o dos grados más baja que la que tiene el niño.
  • Colocarle sobre la frente, las sienes y también sobre las muñecas una toalla mojada en agua fría y escurrida. Volver a mojarla cuando se caliente.
  • Es bueno que beba agua fresca, ya que el pequeño con fiebre pierde mucho líquido transpirando y existe peligro de deshidratación. También pueden ofrecérsele zumos de frutas, tisanas o caldos de verdura.
  • No obligarle a comer. El niño necesita concentrar toda su energía en la “batalla” que está librando. En cuanto se halle mejor será él mismo el que manifieste el deseo de ingerir algo.
  • Seguir las instrucciones indicadas por el médico respecto al uso de un antipirético, si se sigue la medicina alopática o tradicional, o un remedio homeopático en el caso de optar por esta alternativa.

 

El niño y las bacterias, prevención de enfermedades

Niño en el pediatra

Durante los tres primeros años de vida del niño, las visitas al pediatra pueden ser frecuentes. Por un lado, los padres se enfrentan al cuidado de un nuevo ser, del que ignoran buena parte de sus reacciones, y deben ir aprendiendo, poco a poco, a descifrarlas.

Por otro, el sistema inmunitario del pequeño es extremadamente sensible a los virus y bacterias que circulan en el ambiente. Se trata de una auténtica lucha contra los virus y las bacterias. La prevención es, en estas edades más que nunca, un requisito imprescindible para una buena salud.

El sistema inmunitario del niño se fortalece con el tiempo. Ello explica que en estos primeros años sea especialmente receptivo a las infecciones. Por ello los expertos recomiendan especialmente que su primera fuente de alimento sea la leche materna, ya que ésta estimula sus defensas.

Además, la calidad de vida y las condiciones de higiene influyen en la prevención de las enfermedades típicamente infantiles, como son los resfriados, y en que no degeneren en mayores complicaciones. Los programas de prevención sanitaria pública también están enfocados al control de la salud del niño con las visitas periódicas de pediatría y puericultura y el programa de vacunaciones sistemáticas.

 

CONSTRUCCIÓN DE SU SISTEMA INMUNITARIO

A pesar de que al nacer los bebés ya poseen un sistema inmunitario (durante la gestación, la madre transmite al feto anticuerpos a través de la placenta que proporcionan al recién nacido protección contra diversas enfermedades en los primeros seis meses de vida), éste está por desarrollar.

Pero el proceso es lento e implica que muchas veces el organismo deba experimentar la enfermedad para desarrollar defensas contra ella. Muchos padres con niños de esta edad se sienten desesperados: cuando no sufren un eccema, les duele el oído, o todas las epidemias parecen cebarse en ellos; durante el primer año de guardería pasan más días en casa enfermos que en ella… Estas situaciones encadenadas generan la Inquietud paterna; pero es necesario mentalizarse de que los problemas físicos infantiles son, en su mayoría, benignos y ayudan a desarrollar su sistema defensivo.

Los padres han de enfrentarse a la enfermedad del pequeño con serenidad. Es frecuente que los padres experimenten un cierto sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, los especialistas afirman que lo extraño es que un niño no pase ni un simple resfriado.

 

Mecanismos de prevención

Constatado esto, lo que sí es cierto es que se puede ayudar al bebé a reforzar su sistema defensivo y prevenir la enfermedad. Está comprobado que la lactancia materna es fundamental en el desarrollo del sistema inmunitario.

La leche de la madre, y al principio el calostro, contienen los anticuerpos necesarios para una buena protección durante su infancia y generan la flora intestinal que en principio le permitirá pasar sus primeros meses sin conocer la diarrea ni el estreñimiento. Por eso los expertos defienden con tanto ahínco el amamantamiento. Las condiciones de higiene de vida también pueden ser determinantes en la lucha contra

las típicas enfermedades respiratorias. Los padres deben evitar por ejemplo que el niño soporte ambientes muy contaminados (no sólo no fumando en casa sino posibilitando, en la medida de las circunstancias, que el pequeño pasee por parques y jardines y no en avenidas repletas de vehículos).

Por último hay que destacar los sistemas de prevención comunitarios, en cuyo apartado se hallan las revisiones pediátricas y de puericultura de los programas de medicina preventiva de sanidad y el calendario de vacunaciones sistemáticas.

Calendarios de vacunaciones de bebés y niños pequeños

Vacunación de niño pequeño

La vacunación se entiende como un conjunto de medidas preventivas contra las enfermedades Infecciosas centradas en estimular la producción de anticuerpos gracias a la administración de microorganismos vivos atenuados (por ejemplo, contra el sarampión, las paperas, la rubéola o la misma vacuna oral contra la poliomielitis), microorganismos muertos o fracciones obtenidas a partir de ellos (del tipo contra la tos ferina, el tétanos) o de vacunas obtenidas mediante ingeniería genética como la de la hepatitis B.

Los microorganismos se modifican, pues, para reducir su poder de actuación pero sin eliminarlo totalmente, de forma que el organismo pueda desarrollar una respuesta defensiva. En el caso de las vacunaciones sistemáticas que se aplican durante la infancia, se persigue un enfoque de protección no sólo individual sino también colectivo, ya que se trata de conseguir un nivel de inmunidad de grupo, es decir, que incluso niños o adultos que no han sido vacunados se hallen protegidos al neutralizarse la posible transmisión de la infección.

Las vacunas han permitido el control y casi la desaparición de enfermedades muy graves, así como la erradicación mundial de la viruela en 1979. También la difteria, el tétanos, la tos ferina y la poliomielitis son enfermedades controladas y además se han fijado objetivos de erradicación del sarampión en los países, entre ellos España, donde existen dichos programas de vacunación sistemática. La selección de las vacunas y el orden en el que se administran van en relación con la epidemiología de la zona.

Calendario de vacunaciones

Esta tabla es sólo una orientación, ya que en cada país e incluso cada región, comunidad o provincia, puede variar ligeramente.

Edad Hepatitis B DTP-Polio Hib Triple vírica
2 meses 1.a dosis 1.a dosis
4 meses 2.a dosis 2.a dosis
6 meses 3.a dosis 3.a dosis
15 meses 1.a dosis
18 meses 4.a dosis 4.a dosis
4-6 años 5.a dosis
11 años 2.a dosis***
12 años Tres dosis*
14años TD** – Polio 6.a dosis

* Tres dosis con pauta: 0-1-6 meses, cuando se trata de la primera vacunación contra la hepatitis B.
** Revacunar del tétanos y de la difteria al menos cada diez años.
*** En la comunidad de Madrid, por ejemplo, se ha adelantado la edad de administración de la segunda dosis de vacuna triple vírica a los cuatro años de edad.
Se distinguen dos fases en la vacunación: la que se realiza en los primeros años de vida, que incluye también las dosis de refuerzo, y la que se hace en la etapa escolar como dosis de recuerdo.

El calendario de vacunaciones sistemáticas en España sigue las orientaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y de los consejos asesores de las distintas comunidades autónomas con competencias en el área de salud. La misma idiosincrasia autonómica hace que existan variaciones mínimas en cuanto a fechas y que algunas autonomías incluyan como obligatoria alguna vacuna que no se establece en otras, como ocurre con la BCG (vacuna antituberculosa) que continúa administrándose a todos los recién nacidos en el primer mes de vida en el País Vasco, aunque en el resto de España no se recomiende generalmente.

 

DTP (difteria-tétanos-tos ferina)

InyecciónEsta vacuna combinada se administra por vía intramuscular. En el caso de la vacuna contra la difteria, se apunta una eficacia superior a un 95 por ciento. Aunque la inmunidad desciende con el tiempo, el efecto protector dura al menos unos diez años. Desde 1987 no se ha notificado ningún caso de difteria en España. Para el tétanos -después de las dosis incluidas en la primera vacunación y que se administran con la DTP y la aplicada entre los cuatro y los seis años como DT (difteria-tétanos infantil)-, se aconsejan cada diez años dosis de recuerdo, tanto en niños como en adultos. Hace poco se ha estipulado la vacuna TD (tétanos-difteria adultos) para mayores de cuatro a seis años, cada vez que haya que administrarse una dosis de recuerdo del tétanos. La incidencia de la tos ferina disminuye con la edad, así como su gravedad, mientras que la posibilidad de efectos secundarios de la vacuna se incrementa con los años. Por eso se desaconseja la DTP en niños mayores de siete años y en adultos.

 

Polio oral trivalente

El tipo de vacuna administrada a los niños es la oral atenuada y tiene un carácter trivalente, es decir, contiene una mezcla de los tres tipos de virus responsables de la poliomielitis. Ofrece una protección muy alta contra la enfermedad (98 por ciento). La inmunidad aparece después de las tres dosis -86 a 97 por ciento- y se completa con la cuarta -97 a 100 por ciento-, persistiendo durante toda la vida.

 

Triple vírica (sarampión-rubéola-paperas)

Aunque puede prevenirse, el sarampión constituye la primera causa de mortalidad infantil en el mundo. Su vacuna, incluida en la TV -triple vírica- es una de las más seguras y eficaces -entre un 95 y un 97 por ciento-de las que se dispensan en la actualidad. Una vez administrada, produce una infección modificada que no se transmite y que da origen a la inmunidad, como si realmente se hubiera pasado la enfermedad.

La rubéola es benigna en los niños pero muy peligrosa en una mujer embarazada, ya que puede causar graves malformaciones en el feto. Su vacuna se realiza con virus vivos de cepas atenuadas y su eficacia oscila entre un

90 y un 95 por ciento. Aunque el nivel de anticuerpos desciende con el paso del tiempo, su eficacia puede mantenerse incluso durante toda la vida. Es bastante segura y está libre de efectos adversos en este primer período de la vida.

La vacuna contra la parotiditis, más conocida como paperas, se realiza con virus vivos atenuados, produciendo anticuerpos en más de un 93 por ciento de los casos y persistiendo la inmunidad hasta veinte años después de la vacunación.

 

Hepatitis B infantil

La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) es responsable de casi la mitad de los casos de hepatitis aguda en España, de un 25 por ciento de las hepatitis crónicas y de un 15 por ciento de las cirrosis hepáticas. Las principales vías de transmisión del VHB son las relaciones sexuales sin protección y la introducción de sustancias por vía intravenosa. Como la mayoría de los casos aparecen en jóvenes entre dieciséis y veinte años, la vacuna se administra aproximadamente a los doce o trece años en tres dosis, con un mes de diferencia entre las dos primeras, y la tercera a los seis meses de la primera. Se puede administrar un recuerdo al año de la primera dosis. La duración de su protección se calcula entre los siete y los nueve años.

 

Antihaemophilus Influenzae B

La mayor parte de los casos provocados por el germen Haemophilus Influenzae b se dan en España en niños menores de cinco años (de éstos, un 80 por ciento en menores de dos años). Puede provocar desde infecciones superficiales leves (rinofaringitis, otitis, bronquitis) hasta más profundas y graves como la meningitis. La vacuna se administra en cuatro dosis a la edad de dos, cuatro, seis y dieciocho meses, simultáneamente con la DTP y la polio trivalente. En más de un 10 por ciento de los vacunados pueden aparecer al cabo de tres horas reacciones locales en forma de hinchazón y enrojecimientos que se resuelven en veinticuatro horas.