Crisis convulsivas en niños entre 6 meses y 3 años

Entre un 5 y un 10 por ciento de los niños en edades comprendidas entre los seis meses y los tres años sufren estas crisis producidas por una mala regulación de la temperatura corporal.

Una variación acusada de la temperatura puede provocar una mala oxigenación de las células cerebrales, lo que desata las convulsiones. Aparecen con una fiebre alta y repentina pero también tras un descenso brusco de la temperatura (por ejemplo, un baño muy frío en un niño con fiebre).

En ocasiones, las crisis pueden provocar la pérdida de conocimiento.

  • Si la crisis está ligada a una hipertermia (exceso de calor), se aconseja desnudar al pequeño, suministrarle un antipirético y ponerle paños fríos.
  • Si es al contrario, será necesario recalentarle, friccionarle y abrigarle en espera del médico. Después de la crisis se le continuará dando un medicamento para ayudar a bajar la fiebre cada tres o cuatro horas.

La consulta al médico es imprescindible, pero los padres deben tener en cuenta que el hecho de haber sufrido una crisis convulsiva no implica que se vuelva a producir o que el niño sufra epilepsia. Generalmente los especialistas no administran tratamiento preventivo hasta constatar la aparición repetitiva.

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