¿Por qué tienen fiebre los niños pequeños? ¿Qué hacer?

La fiebre no constituye por sí misma una enfermedad sino un síntoma de ella; es la reacción normal y útil del organismo que lucha contra los microorganismos que lo atacan. No es por tanto Indispensable concentrar toda la atención en el termómetro y los esfuerzos en hacerla bajar a cualquier coste. Por otro lado, ciertos virus mueren por encima de los 39 grados y en cambio continúan desarrollándose a 37 grados.

El termómetro sube muy deprisa en los niños, pero la fiebre no es proporcional a la gravedad de una enfermedad, ya que hasta una banal rinofaringitls o una exposición prolongada al sol, por ejemplo, puede hacer subir la temperatura a 40 grados. No obstante es necesario vigilar la fiebre en los más pequeños por el riesgo de convulsiones.

 

¿Por qué tienen fiebre los niños pequeños?

Se habla de fiebre cuando la temperatura excede de los 37,5 grados durante la mañana y los 37,8 grados por la tarde.

Las causas pueden ser diversas:

  • Un niño muy abrigado, expuesto durante mucho tiempo al sol o en una estancia muy caliente.
  • La salida de los primeros dientes si la fiebre en este caso no supera los 38 grados y no dura más de veinticuatro horas.
  • Una infección respiratoria, una enfermedad eruptiva o incluso una reacción a una vacuna.
  • A veces la fiebre no viene acompañada de otros síntomas y puede desaparecer en veinticuatro o cuarenta y ocho horas. Si ésta persiste, es necesario la consulta con el pediatra, por ejemplo, y particularmente, en el caso de las niñas, ya que puede deberse a una infección de orina.

 

¿Qué hacer cuando un niños pequeño tiene fiebre?

Niña con fiebre altaEn espera del médico que pueda diagnosticar la causa y actuar al respecto, los padres pueden seguir estas recomendaciones:

  • Lo primero de todo es comprobar la temperatura de la estancia, que debe situarse entre los 18 y 19 grados. Se ha de mantener al pequeño con poca ropa y sin tapar.
  • Es conveniente un baño de unos diez minutos, sobre todo si tiene bastante fiebre. La temperatura del agua debe ser uno o dos grados más baja que la que tiene el niño.
  • Colocarle sobre la frente, las sienes y también sobre las muñecas una toalla mojada en agua fría y escurrida. Volver a mojarla cuando se caliente.
  • Es bueno que beba agua fresca, ya que el pequeño con fiebre pierde mucho líquido transpirando y existe peligro de deshidratación. También pueden ofrecérsele zumos de frutas, tisanas o caldos de verdura.
  • No obligarle a comer. El niño necesita concentrar toda su energía en la “batalla” que está librando. En cuanto se halle mejor será él mismo el que manifieste el deseo de ingerir algo.
  • Seguir las instrucciones indicadas por el médico respecto al uso de un antipirético, si se sigue la medicina alopática o tradicional, o un remedio homeopático en el caso de optar por esta alternativa.

 

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