Enfermedades frecuentes en los niños pequeños

Comprobando la fiebre a un niño

Los niños acostumbran a pasar varias enfermedades típicas. De hecho, algunas, como los resfriados, incluso suelen “repetirlas” muchas veces. Se considera que buena parte de ellas le ayudan a hacerse más fuerte; otras son “gajes” de la edad.

Resfriados

Las denominadas infecciones respiratorias -desde un leve resfriado hasta las anginas, otitis o bronquitis- son la causa de más de la mitad de las enfermedades infantiles y la principal de las consultas al médico. Desde el nacimiento hasta alrededor de los cinco años, el niño sufre una media de 50 a 60 episodios de este tipo.

Y es que, en efecto, los pequeños están especialmente predispuestos a caer ante este tipo de infecciones por una causa totalmente natural, ya que presentan un déficit de inmunoglobulina A secretora, que es la que protege las mucosas, hallándose ésta en una proporción muy baja hasta los cuatro años.

Cómo tratar de evitar los resfriados

Ciertas reglas de higiene de vida representan un buen medio de prevención:

  • Cada día debe airearse la habitación del niño, sea invierno o verano. Ésta debe mantener una temperatura entre los 18 y los 20 grados.
  • Hay que eliminar el tabaco del entorno del niño. El tabaquismo pasivo es uno de los primeros responsables de la contaminación doméstica.
  • Los humidificadores son excelentes en invierno, sobre todo si en el hogar existe calefacción.
  • En las salidas del niño a la calle, es mejor el paseo por parques, bosques y jardines que por vías muy transitadas. Si hace frío habrá que protegerle los oídos y la garganta con gorros y bufandas.
  • Un 80 por ciento de los virus se vehiculan por la mucosidad nasal presente en las manos. En ellas los virus permanecen activos más de seis horas, lo que hace evidente que pasen de mano en mano y participen de forma dominante en la transmisión de las infecciones de vías respiratorias. Por eso desde muy pequeños hay que acostumbrarles a lavárselas a menudo.
  • La higiene nasal es fundamental, tanto en el bebé como en el niño más mayor. Libera la nariz de impurezas que resultan un terreno favorable para los virus y limita el desarrollo de infecciones en las vías respiratorias: sonarse frecuentemente puede evitar la propagación de los microorganismos y limitar complicaciones como las otitis, sinusitis, bronquitis, etc.

Alergias cutáneas: eccemas

Niño con enfermedad cutáneaLa dermatitis atópica o eccema afecta a entre un 5 y un 10 por ciento de los bebés a partir de los dos o tres meses y aparece generalmente ligada a antecedentes familiares, aunque pueden existir otros factores del entorno que la desencadenen, ya sean alimentarios, contaminantes o bien incluso psicológicos, como una excesiva ansiedad.

Evoluciona con crisis intercaladas con períodos más o menos largos de remisión y normalmente desaparece de manera espontánea hacia los dieciocho meses. Se caracteriza por un aspecto seco y áspero de la piel, más tarde adquiere un tono rojizo que puede acompañarse de hinchazón, e incluso pueden aparecer pequeñas ampollas que al secarse se convierten en costras.

En los más pequeños afecta especialmente a la cabeza y a la parte superior del cuerpo; en los mayores se localiza en todas las zonas con pliegues y a veces en manos y pies. No ha de confundirse con la costra láctea.

Es esencial el diagnóstico del médico, que indicará tratamiento en caso de eccema repetitivo y con sobrein-fección. En lactantes el pediatra también puede aconsejar descubrir el alimento responsable de la alergia y eliminarlo de la dieta de la madre o bien pasar a una leche hipoalergénica artificial.

En los casos leves, unas medidas de higiene sencillas bastarán para hacerlo desaparecer en el plazo de una o dos semanas:

  • Evitar el contacto con el sol y el agua del mar.
  • Procurar que sus ropas sean de algodón.
  • Lavar las prendas con jabones naturales y enjuagarlas muy bien.
  • Limpiar la piel del bebé utilizando jabones sin detergente y aplicar sobre ella aceite de almendras dulces o aceite de oliva virgen extra.
  • Espolvorear arcilla blanca sobre las zonas supurantes.

 

Enfermedades exantemáticas

Niño con fiebre llorandoCasi todas las enfermedades exantemáticas -rubéola, varicela, sarampión, escarlatina, roséola infantil- están causadas por virus y tienden espontáneamente hacia la curación por sí solas no precisando tratamiento antibiótico, sino nada más que medidas higiénicas y naturales para su mejoría, aunque es conveniente el seguimiento médico.

Hay una excepción a esta regla, la escarlatina, causada por una bacteria y en la que se necesita tratamiento. En general, el pediatra hará un tratamiento sintomático de las enfermedades exantemáticas encaminado a atenuar las consecuencias de los síntomas que las caracterizan: reducir la fiebre y el dolor; procurar que el niño esté siempre bien hidratado; reducir el picor de las lesiones de la piel.

Es raro que el sarampión y la rubéola aparezcan en el primer año de vida y en España en ese período se vacuna a los niños con la triple vírica, que las incluye junto con las paperas. Puede ser que a pesar de la vacuna el niño las sufra, pero será de forma mucho más atenuada. Cualquier niño que no se haya alimentado con el pecho puede coger la varicela.

Respecto a la roséola infantil, o exantema súbito, es de carácter muy benigno y no precisa tratamiento excepto la administración de líquidos. Se caracteriza por diminutos granos de color rojo que aparecen después de tres días de fiebre y la erupción dura unos dos días.

Diarrea

Puede estar ligada a una mala higiene de los biberones, a un episodio infeccioso, a la salida de los dientes o en período estival por cambio de agua, excesiva ingestión de frutas líquidas o las mismas condiciones ambientales que favorecen la multiplicación de los microorganismos patógenos.

En bebés muy pequeños es conveniente que el pediatra les examine enseguida y se debe estar especialmente alerta en combatir la deshidratación suprimiendo la leche durante veinticuatro horas, salvo si se le amamanta, y dándole suero. Posiblemente el médico aconseje que en los días posteriores se le ofrezca una leche de régimen o que se reduzca a la mitad la concentración de su leche habitual.

Si el niño ya toma alimentos sólidos, se puede utilizar el agua de arroz o de zanahorias durante las primeras doce o veinticuatro horas. Si hay tendencia al vómito, convendrá dársela a cucharaditas. Los dos o tres días siguientes se continuará con arroz hervido, manzana rallada, plátano chafado, pan tostado y dulce de membrillo.

La papilla de frutas puede prepararse con zumo de limón, dulce de membrillo, manzana y plátano. En niños de dos y tres años convendrá que se supriman alimentos agresivos durante unos cuatro días: la leche, las verduras, las frutas ácidas y la carne. Para ayudar a la regeneración de la flora intestinal, puede consultarse al pediatra la conveniencia de ofrecerle lactobacilos.

PREVENCIÓN DE LAS ALERGIAS

Cada vez son más los expertos que coinciden en que es posible limitar los riesgos de alergias futuras en los primeros años de vida vigilando la dieta y la higiene en casa. Incluso se indica que esta prevención comienza desde el embarazo, y la gestante con problemas de alergia familiares debe cuidar especialmente su alimentación.

Casi todos los alergógenos naturales son proteínas, pero tampoco deben olvidarse los conservantes y colorantes incluidos en los alimentos procesados. Por eso es fundamental que la embarazada y la madre que da de mamar siga una dieta lo más natural posible con alimentos frescos y que ésta sea la pauta futura para el niño cuando pase a la alimentación sólida.

También en la introducción de nuevos alimentos se ha de tener un especial cuidado con los denominados alimentos de riesgo: leche de vaca, huevos, carne de cerdo, pescado, gambas, cacahuetes, soja, fresas, kiwis, especias, miel, chocolate. Éstos nunca deben incluirse en la dieta antes de cumplir un año; y cuando llegue el momento, siempre se hará de forma gradual y vigilando la reacción del pequeño.

Crisis convulsivas en niños entre 6 meses y 3 años

Bebé con convulsiones

Entre un 5 y un 10 por ciento de los niños en edades comprendidas entre los seis meses y los tres años sufren estas crisis producidas por una mala regulación de la temperatura corporal.

Una variación acusada de la temperatura puede provocar una mala oxigenación de las células cerebrales, lo que desata las convulsiones. Aparecen con una fiebre alta y repentina pero también tras un descenso brusco de la temperatura (por ejemplo, un baño muy frío en un niño con fiebre).

En ocasiones, las crisis pueden provocar la pérdida de conocimiento.

  • Si la crisis está ligada a una hipertermia (exceso de calor), se aconseja desnudar al pequeño, suministrarle un antipirético y ponerle paños fríos.
  • Si es al contrario, será necesario recalentarle, friccionarle y abrigarle en espera del médico. Después de la crisis se le continuará dando un medicamento para ayudar a bajar la fiebre cada tres o cuatro horas.

La consulta al médico es imprescindible, pero los padres deben tener en cuenta que el hecho de haber sufrido una crisis convulsiva no implica que se vuelva a producir o que el niño sufra epilepsia. Generalmente los especialistas no administran tratamiento preventivo hasta constatar la aparición repetitiva.

El niño y las bacterias, prevención de enfermedades

Niño en el pediatra

Durante los tres primeros años de vida del niño, las visitas al pediatra pueden ser frecuentes. Por un lado, los padres se enfrentan al cuidado de un nuevo ser, del que ignoran buena parte de sus reacciones, y deben ir aprendiendo, poco a poco, a descifrarlas.

Por otro, el sistema inmunitario del pequeño es extremadamente sensible a los virus y bacterias que circulan en el ambiente. Se trata de una auténtica lucha contra los virus y las bacterias. La prevención es, en estas edades más que nunca, un requisito imprescindible para una buena salud.

El sistema inmunitario del niño se fortalece con el tiempo. Ello explica que en estos primeros años sea especialmente receptivo a las infecciones. Por ello los expertos recomiendan especialmente que su primera fuente de alimento sea la leche materna, ya que ésta estimula sus defensas.

Además, la calidad de vida y las condiciones de higiene influyen en la prevención de las enfermedades típicamente infantiles, como son los resfriados, y en que no degeneren en mayores complicaciones. Los programas de prevención sanitaria pública también están enfocados al control de la salud del niño con las visitas periódicas de pediatría y puericultura y el programa de vacunaciones sistemáticas.

 

CONSTRUCCIÓN DE SU SISTEMA INMUNITARIO

A pesar de que al nacer los bebés ya poseen un sistema inmunitario (durante la gestación, la madre transmite al feto anticuerpos a través de la placenta que proporcionan al recién nacido protección contra diversas enfermedades en los primeros seis meses de vida), éste está por desarrollar.

Pero el proceso es lento e implica que muchas veces el organismo deba experimentar la enfermedad para desarrollar defensas contra ella. Muchos padres con niños de esta edad se sienten desesperados: cuando no sufren un eccema, les duele el oído, o todas las epidemias parecen cebarse en ellos; durante el primer año de guardería pasan más días en casa enfermos que en ella… Estas situaciones encadenadas generan la Inquietud paterna; pero es necesario mentalizarse de que los problemas físicos infantiles son, en su mayoría, benignos y ayudan a desarrollar su sistema defensivo.

Los padres han de enfrentarse a la enfermedad del pequeño con serenidad. Es frecuente que los padres experimenten un cierto sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, los especialistas afirman que lo extraño es que un niño no pase ni un simple resfriado.

 

Mecanismos de prevención

Constatado esto, lo que sí es cierto es que se puede ayudar al bebé a reforzar su sistema defensivo y prevenir la enfermedad. Está comprobado que la lactancia materna es fundamental en el desarrollo del sistema inmunitario.

La leche de la madre, y al principio el calostro, contienen los anticuerpos necesarios para una buena protección durante su infancia y generan la flora intestinal que en principio le permitirá pasar sus primeros meses sin conocer la diarrea ni el estreñimiento. Por eso los expertos defienden con tanto ahínco el amamantamiento. Las condiciones de higiene de vida también pueden ser determinantes en la lucha contra

las típicas enfermedades respiratorias. Los padres deben evitar por ejemplo que el niño soporte ambientes muy contaminados (no sólo no fumando en casa sino posibilitando, en la medida de las circunstancias, que el pequeño pasee por parques y jardines y no en avenidas repletas de vehículos).

Por último hay que destacar los sistemas de prevención comunitarios, en cuyo apartado se hallan las revisiones pediátricas y de puericultura de los programas de medicina preventiva de sanidad y el calendario de vacunaciones sistemáticas.

El bebé tiene fiebre muy alta por las noches ¿Qué hacer?

niño llorando fiebre alta

Hay bebés que cuando les salen algún diente, se ponen a llorar cuando llevan dos o tres horas durmiendo, tienen una fiebre muy alta (por ejemplo a 39 grados o más), especialmente por la noche y suele durar 3 o 4 noches. Cuando esto sucede hay que actuar rápido ya que a partir de 40ºC es muy peligroso ya que el bebé podría sufrir daños irreversibles.

En caso de urgencia hay que desnudar al bebé, para que le baje la fiebre. Se puede reforzar el efecto si se le da un baño de agua tibia (que no sea fría, ya que podría ocasionarle convulsiones) o generalmente lo mejor y más rápido es que le dé el aire fresco como salir al balcón, jardín o terraza, ya que por la noche la temperatura es más baja en el exterior de las casas. No hay que preocuparse sobre si se constipará en caso que haga demasiado frío, con la fiebre que tiene no se puede resfriar, claro está, a menos que se esté a temperaturas polares.

También si se puede, darle cada tres horas dos medicamentos llamados Dalsy y Apiretal, no los dos a la vez, si no primero uno, y al cabo de tres horas el otro, de manera que se van alternando. Estas medicinas se alternan porque pueden irritar el estómago y si se alternan, los efectos secundarios son mínimos. Para saber la dosis que hay que darles, consultar el prospecto, los dos medicamentos vienen dentro de botellas en formato líquido y hay que darles la dosis mediante una jeringuilla límpia o con la cucharilla dosificadora que llevan incorporada en la caja del medicamento.

Bebé niña con fiebreDalsy y Apiretal son anti-inflamatorios especialmente indicados para niños, ya que los que se venden para adultos pueden ser peligrosos para el organismo de los niños. Si todo va bien el bebé comenzará a dormir mejor y la fiebre se le estabilizará a 37,5ºC y 38,5ºC.

Al cuarto de hora de haberle suministrado el medicamento ya debería ir bajando la fiebre, si no es así y el bebé sigue por encima de los 39ºC hay que ir a urgencias. Durante el trayecto no abrigar al bebé, es decir, con poca o ninguna ropa (menos el pañal para evitar accidentes con las micciones).

Pero insistimos, aunque por la noche le baje la fiebre al día siguiente hay que consultar al médico lo antes posible, ya que la fiebre es señal que hay algo no no va bien y podrían ser varias las causas.

Calendarios de vacunaciones de bebés y niños pequeños

Vacunación de niño pequeño

La vacunación se entiende como un conjunto de medidas preventivas contra las enfermedades Infecciosas centradas en estimular la producción de anticuerpos gracias a la administración de microorganismos vivos atenuados (por ejemplo, contra el sarampión, las paperas, la rubéola o la misma vacuna oral contra la poliomielitis), microorganismos muertos o fracciones obtenidas a partir de ellos (del tipo contra la tos ferina, el tétanos) o de vacunas obtenidas mediante ingeniería genética como la de la hepatitis B.

Los microorganismos se modifican, pues, para reducir su poder de actuación pero sin eliminarlo totalmente, de forma que el organismo pueda desarrollar una respuesta defensiva. En el caso de las vacunaciones sistemáticas que se aplican durante la infancia, se persigue un enfoque de protección no sólo individual sino también colectivo, ya que se trata de conseguir un nivel de inmunidad de grupo, es decir, que incluso niños o adultos que no han sido vacunados se hallen protegidos al neutralizarse la posible transmisión de la infección.

Las vacunas han permitido el control y casi la desaparición de enfermedades muy graves, así como la erradicación mundial de la viruela en 1979. También la difteria, el tétanos, la tos ferina y la poliomielitis son enfermedades controladas y además se han fijado objetivos de erradicación del sarampión en los países, entre ellos España, donde existen dichos programas de vacunación sistemática. La selección de las vacunas y el orden en el que se administran van en relación con la epidemiología de la zona.

Calendario de vacunaciones

Esta tabla es sólo una orientación, ya que en cada país e incluso cada región, comunidad o provincia, puede variar ligeramente.

Edad Hepatitis B DTP-Polio Hib Triple vírica
2 meses 1.a dosis 1.a dosis
4 meses 2.a dosis 2.a dosis
6 meses 3.a dosis 3.a dosis
15 meses 1.a dosis
18 meses 4.a dosis 4.a dosis
4-6 años 5.a dosis
11 años 2.a dosis***
12 años Tres dosis*
14años TD** – Polio 6.a dosis

* Tres dosis con pauta: 0-1-6 meses, cuando se trata de la primera vacunación contra la hepatitis B.
** Revacunar del tétanos y de la difteria al menos cada diez años.
*** En la comunidad de Madrid, por ejemplo, se ha adelantado la edad de administración de la segunda dosis de vacuna triple vírica a los cuatro años de edad.
Se distinguen dos fases en la vacunación: la que se realiza en los primeros años de vida, que incluye también las dosis de refuerzo, y la que se hace en la etapa escolar como dosis de recuerdo.

El calendario de vacunaciones sistemáticas en España sigue las orientaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y de los consejos asesores de las distintas comunidades autónomas con competencias en el área de salud. La misma idiosincrasia autonómica hace que existan variaciones mínimas en cuanto a fechas y que algunas autonomías incluyan como obligatoria alguna vacuna que no se establece en otras, como ocurre con la BCG (vacuna antituberculosa) que continúa administrándose a todos los recién nacidos en el primer mes de vida en el País Vasco, aunque en el resto de España no se recomiende generalmente.

 

DTP (difteria-tétanos-tos ferina)

InyecciónEsta vacuna combinada se administra por vía intramuscular. En el caso de la vacuna contra la difteria, se apunta una eficacia superior a un 95 por ciento. Aunque la inmunidad desciende con el tiempo, el efecto protector dura al menos unos diez años. Desde 1987 no se ha notificado ningún caso de difteria en España. Para el tétanos -después de las dosis incluidas en la primera vacunación y que se administran con la DTP y la aplicada entre los cuatro y los seis años como DT (difteria-tétanos infantil)-, se aconsejan cada diez años dosis de recuerdo, tanto en niños como en adultos. Hace poco se ha estipulado la vacuna TD (tétanos-difteria adultos) para mayores de cuatro a seis años, cada vez que haya que administrarse una dosis de recuerdo del tétanos. La incidencia de la tos ferina disminuye con la edad, así como su gravedad, mientras que la posibilidad de efectos secundarios de la vacuna se incrementa con los años. Por eso se desaconseja la DTP en niños mayores de siete años y en adultos.

 

Polio oral trivalente

El tipo de vacuna administrada a los niños es la oral atenuada y tiene un carácter trivalente, es decir, contiene una mezcla de los tres tipos de virus responsables de la poliomielitis. Ofrece una protección muy alta contra la enfermedad (98 por ciento). La inmunidad aparece después de las tres dosis -86 a 97 por ciento- y se completa con la cuarta -97 a 100 por ciento-, persistiendo durante toda la vida.

 

Triple vírica (sarampión-rubéola-paperas)

Aunque puede prevenirse, el sarampión constituye la primera causa de mortalidad infantil en el mundo. Su vacuna, incluida en la TV -triple vírica- es una de las más seguras y eficaces -entre un 95 y un 97 por ciento-de las que se dispensan en la actualidad. Una vez administrada, produce una infección modificada que no se transmite y que da origen a la inmunidad, como si realmente se hubiera pasado la enfermedad.

La rubéola es benigna en los niños pero muy peligrosa en una mujer embarazada, ya que puede causar graves malformaciones en el feto. Su vacuna se realiza con virus vivos de cepas atenuadas y su eficacia oscila entre un

90 y un 95 por ciento. Aunque el nivel de anticuerpos desciende con el paso del tiempo, su eficacia puede mantenerse incluso durante toda la vida. Es bastante segura y está libre de efectos adversos en este primer período de la vida.

La vacuna contra la parotiditis, más conocida como paperas, se realiza con virus vivos atenuados, produciendo anticuerpos en más de un 93 por ciento de los casos y persistiendo la inmunidad hasta veinte años después de la vacunación.

 

Hepatitis B infantil

La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) es responsable de casi la mitad de los casos de hepatitis aguda en España, de un 25 por ciento de las hepatitis crónicas y de un 15 por ciento de las cirrosis hepáticas. Las principales vías de transmisión del VHB son las relaciones sexuales sin protección y la introducción de sustancias por vía intravenosa. Como la mayoría de los casos aparecen en jóvenes entre dieciséis y veinte años, la vacuna se administra aproximadamente a los doce o trece años en tres dosis, con un mes de diferencia entre las dos primeras, y la tercera a los seis meses de la primera. Se puede administrar un recuerdo al año de la primera dosis. La duración de su protección se calcula entre los siete y los nueve años.

 

Antihaemophilus Influenzae B

La mayor parte de los casos provocados por el germen Haemophilus Influenzae b se dan en España en niños menores de cinco años (de éstos, un 80 por ciento en menores de dos años). Puede provocar desde infecciones superficiales leves (rinofaringitis, otitis, bronquitis) hasta más profundas y graves como la meningitis. La vacuna se administra en cuatro dosis a la edad de dos, cuatro, seis y dieciocho meses, simultáneamente con la DTP y la polio trivalente. En más de un 10 por ciento de los vacunados pueden aparecer al cabo de tres horas reacciones locales en forma de hinchazón y enrojecimientos que se resuelven en veinticuatro horas.