Por qué llora el bebé?

bebé llorando

Durante las primeras semanas de vida, la actividad del bebé se limitará básicamente a alimentarse y dormir. Pero existen algunos problemas que pueden enturbiar esa plácida vida y que sobre todo inquietarán a la madre, tales como el llanto insistente, los cólicos, o el escaso aumento de peso.

Si bien, en su mayor parte, se trata de incidencias normales en la vida de cualquier recién nacido que no deben causar preocupación, los padres deben tener suficiente información para poder conocer la causa de esos problemas y saber cómo actuar en cada situación.

Especialmente para las madres primerizas, algunos problemas que en ocasiones presentan los recién nacidos pueden resultar inquietantes aunque no tengan mayores consecuencias. Los llantos sin causa justificada, los cólicos, la aparición de manchas en la piel, el hipo, la regurgitación… pueden resultar molestos para los padres pero no revisten complicación alguna, e incluso pueden ser aminorados con la ayuda de un masaje. En cambio, otros síntomas como los vómitos, las diarreas y la fiebre elevada exigen la iihtervención inmediata de un médico.

EL BEBÉ QUE LLORA MUCHO.

Algunos estudios han demostrado que incluso los bebés sin problemas aumentan la duración de sus períodos de llanto a partir de la tercera semana de vida y a las seis semanas pueden llorar de dos a cuatro horas al día. El llanto es el único medio de comunicación que posee el niño para indicar que tiene hambre, que le duele la barriga, que está mojado e incómodo, que se siente abandonado, que tiene frío o calor… Los padres, para averiguar lo que les pasa, no tienen más remedio que utilizar el sistema de eliminación; y hallar la causa no siempre es tarea fácil. Los gritos insistentes del bebé pueden llegar a poner más nerviosos a los padres, quienes a su vez transmitirán esa inquietud al niño.

Está comprobado que a última hora del día, al final de la tarde, la mayoría de los bebés se muestran más inquietos y aumentan su llanto. Según algunos autores, ello es debido a que mediante el lloro descargan las tensiones acumuladas a lo largo de toda la jornada.

Las viejas teorías que insistían en que había que dejar llorar al bebé porque si no se malcriaba han dado paso a las nuevas ideas que defienden que los bebés aprenden a amar y a confiar dependiendo de la respuesta que reciben de sus padres a sus demandas. Los bebés cuyo llanto es atendido por sus padres se convierten en personas confiadas, independientes y sociables, mientras que los bebés a los que se les deja llorar sin atender su demanda pueden desarrollar un sentimiento de aislamiento y desconfianza.

Aunque no se conozca la causa de su llanto, los estudios demuestran que el bebé que es acariciado, acunado y recibe miradas y palabras se calla antes que el que no recibe atención alguna. Pero tampoco es bueno acudir inmediatamente o darle de mamar al primer llanto. Hay que probar otras formas de atender su demanda, y llegar a un término medio es fácil de lograr si se utiliza la intuición. Si al primer gemido los padres acuden inmediatamente, el bebé puede convertirse en un tirano.

Con el tiempo, los padres acaban desarrollando su propia técnica para calmar al bebé: acariciarle, darle el chupete, acunarle, cambiarle el pañal, ponerlo en el pecho de la madre, pasearlo por toda la casa en el cochecito, meterse con el bebé en el baño, darle un paseo en el coche, ponerle la misma música con la que la madre se relajaba en el embarazo, colocarlo contra su pecho para que oiga su corazón, cantarle una nana… El sistema que funciona con un bebé puede resultar ineficaz con otro; por tanto, se trata de probar con paciencia hasta encontrar el que mejor se adapte a cada niño.

El cólico del lactante

El cólico es un término impreciso con el que se explica el llanto de los bebés que lloran durante mucho rato sin una causa aparente. Algunos pediatras creen que los cólicos son debidos a problemas digestivos combinados con el estrés, ya que suele dar buenos resultados el tratamiento para aliviar el dolor abdominal combinado con la relajación del ambiente.

Si el niño tiene cólicos abundantes, es mejor reducir la cantidad de alimento y aumentar la frecuencia de las tomas.

La Liga de la Leche (asociación mundial en defensa de la lactancia materna) recomienda a las madres que amamantan que, si su hijo tiene cólicos, le den de mamar sólo de un pecho en cada toma, para que de este modo el bebé pueda saciar su instinto de succión sin ingerir más leche de la que necesita, ya que un exceso de leche podría ser la causa de los cólicos.

Asimismo, la madre debe retirar de su dieta alimentos como la leche de vaca -que puede sustituirse por leche de almendras o de soja-, la levadura de cerveza, los cítricos, el chocolate, la cafeína y alimentos con edulcorantes artificiales. Algunas madres han comprobado que un niño con cólicos se calma poniéndolo boca abajo, al ejercer una cierta presión sobre el abdomen; los baños también suelen calmarlos, así como elevarles un poco la cabeza en la cuna, ya que eso mejora el funcionamiento del colon, y acariciarlos o darles masajes.

Es conveniente que los padres se turnen para atender al bebé. SI el llanto les pone muy nerviosos es mejor que pidan ayuda a un familiar o a un canguro para cuidar a su hijo en las horas en que entra en crisis, ya que su nerviosismo y estrés no ayudarán al bebé. Los cólicos suelen ser más frecuentes a primera hora de la tarde y de la noche y acostumbran a desaparecer a los tres meses.

Sus primeros dientes.

Los primeros dientes de leche o transitorios hacen su aparición por regla general hacia los seis meses, aunque haya niños que a los cuatro meses ya les salga el primer diente y otros que hasta el décimo mes no tengan ninguno. Ambos casos entran dentro de la normalidad. Los especialistas no dejan de repetir que la salida de los dientes es un fenómeno natural que se produce de manera progresiva y diferente en cada niño. Entre los seis y los doce meses suelen aparecer los ocho incisivos y hasta dos molares inferiores. La dentadura se completará poco después de los dos años. Este proceso natural no tiene por qué ser doloroso; sin embargo, a menudo va acompañado de algunos síntomas como son el aumento de la salivación, el babeo continuo, la molestia en las encías, la necesidad constante de morder, el enrojecimiento de las mejillas e Incluso el aumento de temperatura corporal sin aparente justificación.

¿CUÁNDO CONSULTAR AL MÉDICO?.

Si el bebé manifiesta los siguientes problemas de salud, hay que consultar al médico o acudir a un centro de urgencias pediátricas:

Vómitos.

No deben confundirse las regurgitaciones de leche que expulsa el bebé algunos minutos después de mamar o de tomar su biberón con los vómitos de recién nacido acompañados de llanto insistente (signo de dolor), ya que éstos pueden ser síntomas de problemas más graves y exigen una consulta inmediata con el médico.

Manchas de sangre en las deposiciones.

Los dos o tres primeros días el bebé expulsa el meconlo, que es de un color oscuro, y más tarde aparecen las verdaderas deposiciones, muy líquidas y de un color verdoso. Con el tiempo irán cambiando a un color más anaranjado y su consistencia será más líquida si se alimenta del pecho y más sólida si toma el biberón. La consistencia y el color de las deposiciones del recién nacido son el reflejo de su salud. Por tanto, es necesario observarlas cada vez que se cambie al bebé para comprobar que no hay nada sospechoso como sangre o excesiva mucosidad. En ese caso hay que consultar inmediatamente al pediatra.

Diarreas.

A diferencia de las deposiciones blandas y anaranjadas que se producen después de las tomas, las diarreas son inquietantes si persisten y se vuelven crónicas.

Convulsiones violentas.

El bebé se muestra agitado, inquieto y hace movimientos descontrolados.

Fiebre de 38 a 39 grados.

Las pequeñas subidas de fiebre pueden resolverse con un baño tibio y una sobrehidrataclón temporal, pero si la temperatura del bebé aumenta por encima de los 38 grados y se mantiene, hay que consultar al médico.

 

 

El bebé tiene fiebre muy alta por las noches ¿Qué hacer?

niño llorando fiebre alta

Hay bebés que cuando les salen algún diente, se ponen a llorar cuando llevan dos o tres horas durmiendo, tienen una fiebre muy alta (por ejemplo a 39 grados o más), especialmente por la noche y suele durar 3 o 4 noches. Cuando esto sucede hay que actuar rápido ya que a partir de 40ºC es muy peligroso ya que el bebé podría sufrir daños irreversibles.

En caso de urgencia hay que desnudar al bebé, para que le baje la fiebre. Se puede reforzar el efecto si se le da un baño de agua tibia (que no sea fría, ya que podría ocasionarle convulsiones) o generalmente lo mejor y más rápido es que le dé el aire fresco como salir al balcón, jardín o terraza, ya que por la noche la temperatura es más baja en el exterior de las casas. No hay que preocuparse sobre si se constipará en caso que haga demasiado frío, con la fiebre que tiene no se puede resfriar, claro está, a menos que se esté a temperaturas polares.

También si se puede, darle cada tres horas dos medicamentos llamados Dalsy y Apiretal, no los dos a la vez, si no primero uno, y al cabo de tres horas el otro, de manera que se van alternando. Estas medicinas se alternan porque pueden irritar el estómago y si se alternan, los efectos secundarios son mínimos. Para saber la dosis que hay que darles, consultar el prospecto, los dos medicamentos vienen dentro de botellas en formato líquido y hay que darles la dosis mediante una jeringuilla límpia o con la cucharilla dosificadora que llevan incorporada en la caja del medicamento.

Bebé niña con fiebreDalsy y Apiretal son anti-inflamatorios especialmente indicados para niños, ya que los que se venden para adultos pueden ser peligrosos para el organismo de los niños. Si todo va bien el bebé comenzará a dormir mejor y la fiebre se le estabilizará a 37,5ºC y 38,5ºC.

Al cuarto de hora de haberle suministrado el medicamento ya debería ir bajando la fiebre, si no es así y el bebé sigue por encima de los 39ºC hay que ir a urgencias. Durante el trayecto no abrigar al bebé, es decir, con poca o ninguna ropa (menos el pañal para evitar accidentes con las micciones).

Pero insistimos, aunque por la noche le baje la fiebre al día siguiente hay que consultar al médico lo antes posible, ya que la fiebre es señal que hay algo no no va bien y podrían ser varias las causas.